MUSICA

domingo, 30 de agosto de 2009

ERES


Eres la roca a la que acudo,
en busca de amparo…
cuando los espectros del temor,
arañan con sus garras mis quimeras.

Eres la estrella más radiante,
en el infinito de mi tiempo.
Como un faro airoso te elevas,
para guiarme entre las borrascas.

Eres la mano que acaricia y sana,
el ardor de las heridas lacerantes,
que afiebran a mi alma torturada,
por la saña que, a veces, no entiende.

Eres el lugar profundo donde me refugio,
al sentirme perdida.
A tu lado como una chiquilla comparezco
en busca de tu fuerza que ilumina.

Eres el principio de esta nueva historia,
que escribo con el matiz de mi sangre,
con esos versos que me abandonan,
y que van en tu busca para amarte.

HA LLEGADO LA NOCHE


Ha llegado la noche y siento frío…
Ven a mi lado, mi dulce marinero,
cubre con tus brazos mi cuerpo,
y alimenta con tus labios mi boca.

No me dejes esta noche sin tu magia,
aparta su oscuridad y su silencio,
hazme tu mujer dulcemente,
al son de la música que de las estrellas escapa.

Dancemos juntos sin promesas,
olvidemos que muy pronto partirá tu barca,
dejemos que el embrujo de la pasión nos una,
para que cuando el adiós llegue mi piel atesore tus caricias.

NUBE DE SÁBANAS PERFUMADAS


PARA FEDERICO

Dulce remanso las horas que compartimos,
robándole tiempo a la vida que corre vertiginosa,
y se empeña por dejarnos atrás.

Tus besos impetuosos que me abrasan,
mi entrega sin medida a tus caricias,
y este afecto que se atreve a cruzar
los confines de las distancias infinitas.

Encerrarnos en el osado abrazo
de nuestros cuerpos ardorosos,
alejarnos de este mundo y su mirada,
para convertirnos en solo uno.

Tu embestida enardecida y mis gemidos de placer,
dulce canción de amor que nos une,
mientras alzamos vuelo entre nubes
de sábanas perfumadas.

NIÑO ETERNO


PARA RICARDO

Me esperas ansioso detrás de la ventana,
impaciente por mostrarme el último de tus juegos,
y al encontrar tus ojos al abrir la puerta,
vuelvo a verte como antes mi niño… el primero.

Mientras te escucho desgranar tus quimeras,
dibujando para mí un mundo nuevo,
y veo el danzar de tus manos que le roban dibujos al viento,
crecen en el latir de mi corazón cansado,
todas las emociones que en mi despiertas.

Mi dulce niño, por siempre perpetuo,
que recorres los caminos detrás de los sueños,
que coleccionas en tus manos mil misterios,
exigiéndome día a día tratar de robarte secretos.

Esos secretos que tu alma guarda,
como un tesoro de valor incalculable,
que debo proteger con un muro inaccesible,
aunque en ello se vaya mi vida.

AROMA A LAVANDA


PARA RAQUEL
Una brisa fresca, aroma a lavanda,
rodea mi cuerpo, y armoniza mi alma,
cuando veo llegar al hada mágica,
que orgullosa camina mientras me sonríe.

Y yo la espero con impaciencia,
para llenarme las manos de flores,
para que sus ojos de mirar tranquilo,
dejen sobre los míos un dulce... papá, te quiero.

Allí viene mi niña, mi ángel, mi amor,
la de cabellos largos y piel de seda,
la que trae entre sus manos primaveras,
y aparta de mi vida los inviernos tristes.

Allí viene mi hija, mi orgullo sincero,
la que hace que el dolor se mitigué,
la que comparte conmigo secretos,
y transforma el lamento en un sueño.

PASIÓN


Me miras y es el ardor que en tus ojos descubro,
el fuego que enciende el universo de mis ganas.
Sonríes suavemente, y te acercas con tus manos extendidas.
Dulce invitación a la que no puedo negarme.

Al abrazarme y cuando abate tu beso mi boca,
entra en erupción el volcán de mi frenesí,
y en un instante se desvanecen los límites,
que apartan tu piel de mi piel.

Tus manos en mi cuerpo dejando signos,
mi espíritu que se eleva hasta el cielo mismo,
cuando el nervio de tu espada me penetra,
y al fin te siento dentro de mí.

Tu nombre que escapa de mi boca junto a mis gemidos de placer infinito.
Me amas, y te amo… Te siento y me sientes…
Y cuando el final del goce llega…
un suspiro mixtura de congoja y celebración de mi pecho brota.

QUE AFLIGIDA ESTA MI SOMBRA


Que afligida esta mi sombra…
Permanece sentada en un rincón del cuarto,
con sus ojos oscuros y grandes fijos en mi cara.
Creo que esta enojada conmigo.
Quizás me culpe de tu abandono.

Que sola se la ve… y tan gris…
Es como si todos los grises le hubieran sombreado la ropa.
Lleva el cabello corto en señal de duelo,
y, de su antiguo fuego no queda nada.

Pobre mi sombra que se ha envuelto en un capullo.
¡Ella que levantaba vuelo con alas de mariposas,
cuando el eco de tu voz desde la distancia me tocaba!...
Ahora tiembla y gime ante esta soledad inesperada.

Si pudiera decirle que también estoy herida.
Que tu partida desgarro profundamente mi alma,
que no logró apartar de mis ojos tu última mirada,
que yo también te extraño mucho.

Pero ella no me escucha, y se queda tan quieta.
¡Ella que perfumaba con su alegría a todos por las calles,
hoy se marchita y muere,
sin que pueda hacer nada.

Pobre mi sombra que no entiende…
que aquel que amor juraba hoy vuela por otros cielos…
y que ya no hay lugar en su tiempo,
para la caricia suave de una poeta y su sombra enamorada.